Moviéndose…
Filed under Administración
Este blog desaparecerá pronto, si desean continuar leyendo lo que aquí se escribe, lo he cambiado de dirección.
Gracias.
May07
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May07
Filed under Recursos Humanos
Hoy en la mañana discutía con mi superior inmediato acerca de las actitudes laborales y como estas afectan las relaciones de trabajo a niveles muy complejos. El complicado mundo de las emociones humanas es tan colorido que no hay cabida para las mentes cuadradas y las exigencias automáticas.
No puedes cambiar el humor y el carácter de una persona tan fácilmente, solo puedes pedirle que adopte una política personal más tolerante o inclusiva dentro de los límites de su comportamiento, o llegar a un acuerdo para el cese de sus labores si su actitud no te sirve de mucho, tampoco debes evitar sentir – pero si evitar actuar en base a ello – la culpa de ver a un buen elemento convertido en un problema, porque significa que algo hiciste mal en tu proceso de relacionamiento con él. Haz de recordar que tú también eres humano presa de las mismas emociones.
No se vale el dispendio descarado de las malas actitudes bajo la premisa de un puesto de mayor peso, ya que se supone que las reglas y políticas son para todos, es decir, son incluyentes de principio a fin. Nadie escribe una regla esperando romperla, aunque exista ese contrato invisible y cobarde de hacerla a un lado en cuanto sea incómodo.
De buena gana, lo primero que se debería hacer es dialogar con esa persona. Digo esto usando la frase “buena gana” porque significa que no se pretende regañar o intimidar al empleado. Un dialogo franco, abierto y sencillo, el cual, para que se de, significa que primero se debe generar confianza. Es decir, para poder exigir, primero hay que enseñar y dar el ejemplo.
En segundo lugar, hay que proporcionar oportunidades para demostrar lo contrario y quizá hasta un poco de ayuda profesional. En nada sirve una respuesta plana como “Está bien jefe, me portaré mejor”, es una respuesta fría, llena probablemente de rencor, amargura, sufrimiento, recelo o tal vez simple aburrimiento ¿Has hecho algo por esa persona que se portó mal? ¿Y por qué se portó mal? Hay que verlo nuevamente en el accionar laboral, darle un espacio para resarcirse o confirmar nuestra sospecha sobre su mala actitud.
Es irresponsable decir simplemente “¡Ánimo, tu puedes!” si no le hemos dado la oportunidad o lo asfixiamos, así que en tercer lugar, hay que darle tiempo para reflexionar y mejorar. Estando siempre al pendiente de él, sin caer en el excesivo juego de estarlo llamando o corrigiendo todo el tiempo. La motivación no siempre viene en palabras, a veces la gente sólo necesita estar solo un tiempo y reflexionar sobre sus acciones para volver al ataque.
En cuarto lugar, hay que darle reconocimiento y oportunidades de crecimiento, porque seguramente en la carencia de esos elementos, es en donde radica la mayor parte de su inconformidad y, por consiguiente, su mala actitud.
Después de todo, hay personas que en su actitud reflejan sus principios y creencias, es muy posible que simplemente nos esté diciendo con ello que ya no esta dispuesto a apoyar en su actual posición, pero le cuesta trabajo abandonar la plaza que este ocupando, si ese es el caso, quizá en lugar de un despido, sea necesaria una reubicación o un cambio de actividades. Si después de todo esto, aun presenta alguna mala actitud y es reacio al cambio, quizá sea el momento de hablar con él sobre su baja tratando siempre de hacerle entender que es su actitud lo que no está cooperando al logro de los objetivos.
Hablo de esto, porque veo incontables autoridades llegar muy tarde o a veces ni siquiera aparecerse, pero desvivirse en insultos o amenazas para un subordinado que ha llegado unos minutos tarde. Digo esto, porque observo directivos y dueños de empresas llegar vestidos como se les antoje, pero reclamar al más mínimo descuido en el uniforme de trabajo ¿Somos o no somos parejos? La respuesta es NO SIEMPRE, PERO DEBERÍAMOS, y ahí es dónde “tuerce el rabo la marrana” como bien decía mi sabia abuela.
Aug18
Filed under Dirección, Recursos Humanos
Las juntas o “meetings” fueron en principio una excelente forma de comunicar las ideas y decisiones tomadas dentro de la organización. Sin embargo, a lo largo de los años y conforme la organización se va haciendo vieja, los meetings se han convertido en un instrumento de adiestramiento, intimidación y sometimiento, perdiendo así su propósito original; lo que es más, la triste realidad es que la mayoría de sus empleados no se encuentran a gusto ahí dentro, sin importar cuánto crea usted que los ha motivado con su excelente discurso.
Las nuevas tecnologías además, ofrecen excelentes vías de comunicación y alternativas interesantes para diversificar el alcance de un meeting, pero de eso hablaremos mucho después. Si usted planea sanear la administración de su organización y retomar el rumbo, considere los siguientes puntos al realizar una junta o reunión de trabajo.

Hasta finales de los años ochenta, la forma tradicional de informar al personal de la ocurrencia de una reunión, era a través de un memorando, con el paso del tiempo, los nuevos administradores creyeron que esta herramienta de comunicación, ya no era tan necesaria y simplemente la fueron desechando. Hoy en día, existe una gran variedad de vías de comunicación desde el correo electrónico, la intranet de la corporación, la mensajería instantánea, la pared de avisos, el sonido interno, los mensajes de texto, las herramientas colaborativas y las redes sociales. Al agotar todas estas posibilidades, usted ha cumplido con la tarea de comunicar a sus subordinados la ocurrencia de una reunión, ignorar estás posibilidad, lo deja en la época de las cavernas y genera huecos y ruidos en sus canales de comunicación.
No importa que sea una reunión de último minuto, tómese un breve tiempo para planear la reunión, para hacer notas sobre el tema, realizar la orden del día, preparar adecuadamente las condiciones físicas del lugar de la reunión y tener a la mano la lista de los convocados o simplemente revisar el equipo que vaya a utilizar. Una reunión no planificada será aquella donde usted acabe repitiendo lo mismo una y otra vez mientras la gente bosteza con regularidad y más de uno de sus subordinados hace hasta lo imposible por no dormirse. No planear también le llevará a hacer promesas vacías que seguramente no serán consideradas importantes por usted, pero si por el personal, lo llevará a iniciar en muchas ocasiones con el pie izquierdo dando lugar a peleas, reclamos, quejas, griterío e incluso golpes. Además, podrá terminar sin los recursos que necesita para llevarla a cabo como equipo de cómputo, proyector, pintarrón, plumones, etc. Todo por no prever. Evítese desaguisados y haga las cosas con calma.
Es esencial que tenga en cuenta que en un meeting, todos los asistentes son importantes, no cometa el error de hacer distinciones porque generará esa barrera de descontento, inconformidad y desconfianza por parte de los subordinados y de orgullo, fastidio y rechazo de parte de los altos directivos que tanto estorba a la hora de tomar decisiones importantes. Distribuya los asientos de forma uniforme. Un consejo muy efectivo, mezcle a cada uno de sus directivos entre sus subordinados, algunos se sentirán cohibidos, pero otros (los más valiosos) se sentirán respaldados
Discriminatoriamente, muchos ejecutivos proporcionan el Coffe Break solo en aquellas reuniones donde al menos un alto directivo va a estar, otros tienen dos Breaks, el de calidad para los directivos y el barato para el personal. Tenga uno solo y úselo siempre, trate de que sea café de buena calidad y galletas de corte fino, la razón es que ese simple detalle genera en los asistentes la sensación de ser importantes y reconocidos por la organización, además de que evitará por mucho los chismes after-party del personal resentido. Aunado a eso, el café es un aroma inspirador para muchos, grandes obras se han creado bajo la influencia de una buena taza de café, y las galletas evitaran que algunos distraigan a otros con comentarios acerca de su necesidad de alimentación.
Nada es más molesto que asistir a una reunión donde el organizador no sabe ni que decir. Así que, antes de empezar – de preferencia uno o dos días antes – escriba un resumen de los puntos a tratar en la reunión, si puede distribuirlo junto a la orden del día entre los asistentes será mejor ya que de esa manera todos estarán enterados de la temática, incluso puede servir para que algunos de los asistentes puedan participar al tener un panorama más claro.
No importa cuánto se vea tentado a convertir el meeting en la plataforma de lanzamiento de sus grandes ideas y pensamientos, la realidad es que dos minutos después de iniciada la reunión, la mayoría de los asistentes ya está deseando que termine. Sea breve, diga solo lo necesario y vaya “al grano”, no lance indirectas con el ánimo de provocar ni extienda demasiado sus reclamos. La gente aprecia a aquellos que tienen la virtud de ser concisos y usted se evitará molestias al observar a su personal repetidamente mirar el reloj. Si tiene problemas con esto, practique un discurso grande frente al espejo y luego vaya intentando reducir su contenido con cada nuevo intento.
Algunas empresas muy a propósito, hacen sus meetings en horarios no laborales o días de descanso, obligando al personal a asistir bajo la premisa de sufrir una penalización en su salario. A mi parecer esta práctica no solo es una muestra de la falta de ética y moral, sino que debería estar penalizada bajo alguna fuerte sanción económica. El tiempo es un factor muy importante, no solo el de la organización, sino el de cada persona que lo integra, usted no sabe si su personal necesita ese tiempo que se le está robando para realizar algún movimiento importante como un trámite administrativo, un evento familiar especial, un curso de capacitación externo o simplemente necesita descansar y desintoxicarse un poco de la cansada vida laboral. Si a usted no le agrada que le hagan perder el tiempo, respete el tiempo de los demás.
Algunas reuniones se hacen para tratar temas increíblemente ridículos como el color que debe tener la nueva oficina del jefe o el hotel donde debe hospedarse cuando sale a un evento en representación de la compañía. Hay asuntos menores que no necesitan ser motivo de una reunión, usted debe tener un criterio lo suficientemente abierto para entender que esos detalles no son tan importantes como para movilizar personal. Tampoco es buena idea convocar a reunión a cada rato o convocar solo para regañar – o en la mayoría de los casos gritar groserías sin mayor provecho – por algún error cometido. En cuanto a la periodicidad de las reuniones, una por semana ya es hablar demasiado, así que no intente rebasar ese límite o fastidiará a su personal.
Algunas reuniones se estropean cuando los involucrados alargan una discusión sobre algún asunto que posiblemente ni se resuelva, en lugar de señalar culpables y abrir “mesas de mercado”, escuche propuestas, elija la más adecuada y trace objetivos para conseguirlo, las siguientes juntas deberían de servir de checklist de objetivos y planteamiento de nuevas propuestas con sus objetivos.
Ansiosos por esparcir sus ideas, algunos directivos crean su propia cultura organizacional basada en sus ideas, creencias religiosas, políticas y económicas. Esto no es malo mientras no se convierta en un dogma porque de ser así, generalmente las reuniones pasan a ser aburridos intentos de lavado de cerebro, donde se pretende convencer casi a la fuerza al personal de aceptar todo lo que el alto mando diga. Recuerde que ellos también piensan, y aunque le duela, algunos de ellos pueden llegar a pensar mucho mejor que usted, generalmente estos se convierten en disidentes que irradian descontento y que estorbaran en muchos planes. Sea inteligente, no intente convencerlos de esa manera, mejor reconozca sus logros y póngalos a trabajar en proyectos que valgan la pena.
No obligue a todos a estar presentes, habrá ocasiones en las que solo se requerirá la presencia de un departamento o incluso un reducido grupo de personas. Si solo convoca a los interesados, se avanzará mucho mejor en sus objetivos.
No entre a una reunión con el ánimo subido de tono o como popularmente se dice “después de comer gallo”, piense que entrar en ese estado de ánimo, perjudicará más de lo normal a su organización y terminará tomando decisiones precipitadas y erróneas de las que más adelante se va a arrepentir. Tampoco fomente las peleas entre departamentos, no confunda competitividad interna con pleito de barrio como muchos suelen hacerlo. Entre más espíritu de negociador, reconciliador y pacificador tenga, mejor le ira. Si tiene una querella con alguno de los participantes, no la externe en la reunión y tampoco responda a las provocaciones, resuelva la querella en un entorno más íntimo y con alguien neutral como árbitro del asunto.
Muchos directivos tienen alma de orador y les encanta hablar por horas, es una práctica muy mala no solo porque aburre, sino porque se presta oídos sordos a las necesidades de los demás. Aprenda a escuchar y no externe una opinión hasta que no tenga suficientes fundamentos para ello, procurando ser siempre breve y conciso.
Deje un espacio para comentarios, preguntas, dudas, reconocimientos a los elementos valiosos, cumpleaños, aniversarios y otras celebraciones, es muy recomendable hacerlo a la mitad de la reunión porque sirve como relajación y distracción, además de que ayuda a que algunos ánimos se calmen, no lo haga si siente que el ambiente es demasiado hostil ya que en lugar de ayudar, muchos lo verán como un intento desesperado de desviar la atención.
No deje a nadie sin despedir personalmente y en forma cortes y amable, ese simple acto le evitará en gran medida las murmuraciones y chismes que surgen después de una reunión, además de que con eso demuestra interés sobre su personal.
Lo cierto es que usted necesitará siempre un momento de contacto humano e interdepartamental, la junta siempre debería ser ese hueco cálido en su organización donde en plan de camaradería se puede interactuar y compartir información en beneficio de la organización y TODOS sus involucrados. La siguiente tira de Dilbert ilustra perfectamente lo que sucede actualmente en muchos meetings (clic para agrandar)
Jan20
Filed under Administración, Dirección
Dentro del proceso administrativo, uno de los elementos con mayor misticismo y relevancia (aunque no siempre la debería tener) es la dirección; ella concentra en sí, a todo el conjunto de procesos, metodologías y estrategias que los líderes y directivos de las empresas deberían adoptar para administrar, así como representa la figura de máxima autoridad dentro de una organización. La dura realidad es que en la dirección de una empresa, es donde se cometen los errores más trascendentales y fatales, llegando a afectar a tal grado, que puede ocasionar la quiebra, cierre, despido masivo o hasta la cárcel de sus directivos. Sumado a esto, es además, donde se concentra el mayor odio, pues la mayoría de los empleados muestran descontento, enojo, frustración y todo un cúmulo de sentimientos en su mayoría negativos.
Lo curioso es, no que todo esto pase, sino el hecho de que la mayoría de los directivos no lo saben, o no lo entienden, o no lo quieren ver. La razón es muy simple, detrás de cada jefe, gerente, directivo, etc. Hay un ser humano que comete errores, pero cuyo orgullo no le permite darse “el lujo” de aceptarlo o simplemente jamás lo reconocerá ¿Qué podemos hacer? Desgraciadamente muy poco o nada mientras no exista aún un dispositivo para controlar la mente de las personas a distancia. Ahora me dirijo a usted, si usted que tiene un cargo medio o alto en una empresa, usted que piensa como muchos, crear su propia empresa y ser su propio jefe; para ustedes, una lista de consejos breves, sencillos y prácticos que le ayudarán a identificar esos errores que un directivo generalmente comete y que provocan las más perturbadoras sensaciones de odio y enemistad entre usted, su empresa, sus proveedores y por supuesto en mayor medida sus empleados.
Hasta aquí termino de citar algunos de los consejos para NO arruinar una empresa, estos son resultado tanto de mi larga vida laboral como de la experiencia de otras personas que han influenciado fuertemente en mi modo de tomar acciones y decisiones, se que es posible que no logre recordarlas todas o que cometa errores. Despreocúpese, haga lo mejor que pueda tratando siempre de seguir la mayor cantidad de ellos y todo estará bien.
Jan20
Filed under Dirección, Recursos Humanos
Preocupado porqué sus empleados no son eficaces en lo que hacen? Es posible que si lo este, y sino lo está, pues debería estarlo, se ha preguntado, ¿porqué no puede aumentar la productividad en mi empresa? Hoy le voy a contar algo que muy pocos hacen, aunque de antemano lo saben, pero prefieren gastar mucho dinero para dejar que otro venga y le diga exactamente lo mismo a sus empleados. Pero antes de empezar, déjeme poner esto muy en claro. Las empresas que se dedican a dar cursos de motivación personal a sus empleados, lo han engañado por mucho tiempo para sacarle dinero ¿Intrigado? una vez más digo, debería. Veamos ahora, cuales son esos “secretos” que usted ha pasado por alto y que pudieron evitar que gastara miles de pesos en costosos cursos que sus empleados olvidaran al siguiente día.
Es curioso como estás son la mayoría de los reclamos de los empleados de cualquier empresa, lo que no es curioso sino alarmante, es como los mismos empresarios ignoran estas necesidad de su plantilla laboral. Ahora, piense ¿Cuantos problemas legales se hubiera ahorrado si tan solo hubiera visto por las necesidades de sus empleados en su lugar de trabajo? ¿Cuantas huelgas innecesarias se hubieran evitado si usted se hubiera sentado a escucharlos? ¿Cuantos despidos y contrataciones fugaces para cubrir de emergencia un puesto se hubiera ahorrado de haber remunerado de forma decorosa a sus empleados?
Ahora, ¿por qué dije al principio que estás empresas lo están engañando? Porque la mayoría de estás empresas, solo le dicen al empleado lo que él quiere escuchar, algo que por supuesto no le ayuda en nada. Otras, lo tratan de elevar a las estrellas sin siquiera darle un indicio de que es lo que debe hacer para ser mejor en realidad, algo como “tu puedes ser mejor hoy, porque eres una gran persona” no sirve, yo sé que soy una gran persona, y sin embargo, si al día siguiente mi jefe me llama a su oficina a las 7 AM para una junta sin sentido, lo maldeciré por el resto del día y no trabajaré bien por el resentimiento, esa es la situación que ocurre en muchas empresas hoy en día. Quizá para este momento usted este diciendo, “bueno eso ya lo se, ¿porqué me dices lo obvio?” Y si lo sabe, ¿por qué no lo hace?
Para terminar lo dejo con está pregunta, ¿cree usted que si un empleado le deja botado el trabajo a mitad de un inventario, es solo porqué es un hombre flojo y sin criterio profesional? Antes de juzgar y decir que si, condenar y crucificarlo, piense, ¿Cuanto contribuyo usted con su negligencia y descuido a que eso pasará? Si ha reconocido que usted también tuvo una gran participación, ¡Felicidades, está empezando a darse cuenta de cuan importante es cuidar a sus clientes internos! Pero sino es ese su caso, bueno va por buen camino hacía la destrucción y la quiebra.
¿Sabía usted que la mayor parte de su planta trabajadora no sale motivada después de que usted les ha dado lo que consideraría “un gran discurso motivador”? Al contrario, por lo general lo primero que hacen es quejarse de la gran perdida de tiempo que usted les hizo pasar No siempre se eleva la productividad de los empleados con discursos y palabras bonitas.
Jan20
- ROSALBA SALCEDO
- Jacri